Sé de buena tinta, que algunos de vosotros, que no tenéis otra cosa que perder vuestro valioso tiempo, leyendo las sandeces que este Gilipollas plasma a golpe de tecla, habéis estado en este pozo de pecado y perdición llamado Las Vegas. Otros muchos la conoceréis por los miles de pelis que aquí se han rodado. O vaya, entre muerto y muerto de CSI… Sea por lo que fuera, quien más quien menos ya sabéis lo que se cuece por aquí.

De la experiencia de dos findes perdidos en esta ciudad del pecado, para el gilipollas mundano, Las Vegas (o LV, para acortar ¿vale?) no es más ni menos que un antro en medio de un desierto, donde poder perder hasta los calzoncillos en los casinos, beber en la calle (esto en USA está muy pero muy mal visto), desgastar la VISA en los centros comerciales de híper lujo, o dejarte tentar por la carne de señoritas de vida alegre. Supongo que también habrá señoritos, que de todo tiene que haber. O sea un parque de atracciones para adultos, donde lo mejor que puedes hacer es venir sin un duro, por qué sino lo vas a perder.

En cierto modo Las Vegas se parece un poco a Valencia. Más que a Valencia en sí, a Valencia en Fallas. A primera vista, esta afirmación suena como mínimo a pretenciosa. Pero los datos están ahí. Vayamos por partes…

Los casinos del Strip no son más que fallas hiperhormonadas.

Las Vegas se articula en dos partes bien diferenciadas. Una de esas partes sería el Strip. Esta es una larga avenida donde se agolpan los súper hoteles/centros comerciales/casinos.

Como la calle Colón con las luces falleras.

En realidad el Strip no pertenece a la ciudad de Las Vegas, sino a un pueblo de “al lao”. Es como si el Cami Reial , desde Beniparrel a Sedaví, en lugar de salones de bodas estuviese a parir de casinos de CIRSA y la peña lo llamase la Raya de Valencia. Hombre, me imagino que a los de la Horta Sud no les haría mucha gracia, aunque no sería por falta de rayas… Pues bien, los casinos que llenan esta calle serían como fallas enormes de cartón piedra, pero que no se queman (unos cuantos millones de $ sí que se quemarán cada noche). Si no a los ejemplos me remito:

¿No son como fallas enormes? Yo es ver esas Esfinges, Estatuas de la Libertad, canales ce o Exxin Castillos como de cartón piedra y pensar -¿y esto cuando lo queman?- Si es que dan ganas de empezar a tirar  “masclets” y cosas así.

Pues bien estas “fallas” americanas, son unos complejos monstruosos, aglutinando hoteles con miles de habitaciones, casinos con miles de tragaperras y mesas de Black Jack, y centros comerciales donde te puedes comprar cosas con apellido francés o italiano, e incluso algo así como un NOKIA 3310 por $6.000, que te dicen –es que es de oro y brillantes-, sí, pero un puto 3310 de toda la vida, sin whatsapp ni nada…

¿Donde está el whatsapp?

Y aunque estos digamos fallas/casinos estén tematizados con el Antiguo Egipto, los canales de Venecia o el París de la Belle Epoque, una vez dentro de ellos te encuentras lo mismo:

  • Encontrar el camino de salida de ellos es más difícil que resolver un cubo de Rubick. No tienen señales de salida. No tienen ventanas. Los pasillos y escaleras parecen que se enrosquen en sí mismos. Intentado salir de ellos siempre tienes la sensación de “yo por aquí ya he pasado”. Sales de un casino y entras a otro casino distinto. O a otro centro comercial. O a otro bar con strippers. O a otro casino…
  • Nunca sabes si es de día o de noche. Por su falta de ventanas, luz natural y relojes, en los casinos nunca sabes cuánto tiempo llevas dentro gastándote el sueldo que tanto esfuerzo te ha costado ganar. No obstante, si eres observador, hay un método infalible para saber en qué franja horaria te encuentras: Si la mesa de Black Jack hay una señorita de buen ver y con escasa ropa haciendo de croupier, sin duda estás en lo mejor de la noche. De ahí a casarte con una Marilyn o con un Elvis, hay un paso. Si por el contrario el croupier es un señor que pinte canas ya próximo a la jubilación (probablemente el abuelo de la anterior croupier), entonces amigo mío, puedes estar seguro que el sol hace tiempo que carboniza las arenas del desierto de Nevada.
  • Degeneración humana. Y por esto me refiero a esos señores que se han quedado durmiendo apoyando sus mejillas en una tragaperra, los que se ponen colirio en los ojos para seguir jugando, los que están dándole a dos tragaperras a la vez… También están los que han visto la luz, o la oscuridad, vete tú a saber, y te gritan al oído que eres un jodido pecador y que vas a arder en las llamas del infierno, por los tiempos de los tiempos…

Señoritas que fuman. Algunas cosas no cambian.

  • Siempre hay un coche en juego. Una vez más el cine de Hollywood tiene la verdad absoluta.

Y lo más importante, la priva es cara. Porque que una birra te cueste 12 pavos, ya me dirás…

Ruzafa en Nevada.

¿Os acordáis que os comenté que Las Vegas tiene dos partes? Si la respuesta es no, tranquilos que todo es culpa del Gilipollas, que cuando se pone a escribir sandeces se desboca y se pierde por el proceloso camino de la creación literaria. Esto broma. Lo de literaria me refiero…

A lo que iba. La otra parte de Las Vegas, es realmente la ciudad de Las Vegas. El Strip acaba en la llamada torre Stratosphere y la en la Torre Trump, la cual para más señas es dorada. No podría ser de otro color. Allí empieza la ciudad de LV, pero con unos barrios superchungos, donde lo mejor es pasar en coche y sin parar demasiado. Aquí también se encuentran las Wedding Chapels, por si la noche se hubiese liado.

¿Te quieres casar?

Así llegamos al denominado Las Vegas Downtown. Llegamos a  Las Vegas de verdad. Las del Rat Pack y los mafiosos italianos. El pozo infecto donde surgió todo. En realidad es una calle llamada Freemont St, ahora peatonal, donde se amontonan los casinos polvorientos (al menos sus moquetas sí) de aquellos dorados años de Franky “ojitos azules”.

Pues bien, y volviendo a la teoría de cómo unir dos ciudades tan locas como Valencia y Las Vegas, si hemos demostrado que los casinos del Strip son una copia de las fallas, la calle Freemont no es más que calle rufassenca de Literato Azorín y sus millones de lucecitas.

1er premio de iluminación.

Si esto no os convence, todavía hay más ejemplos:

  • Conciertos de música en vivo, más o menos como las verbenas falleras pero sin el Despacito de los c…
  • Peña bebiendo en la calle. ¿Qué no hay más fallero que un buen botellón qué te asegure una buena resaca?
  • Restaurantes dónde comer hamburguesas con las que tabicar tu venas en colesterol. Igualito que las churrerías de aceite requemado que aromatizan nuestras queridas fiestas josefinas.
  • Chiquitas en bragas con las que hacerte una foto a cambio de unos dólares (creo que ahí acaba la transacción, ahí lo dejamos). Esto no se si pasará en fallas, al Gilipollas estas cosas ya le pillan mayor, pero si así fuera, tampoco le sorprendería.

¿Quieres una foto?

Bueno chavalada, no sé si el GPM os habrá convencido acerca de su teoría falleravegasiana. Seguramente no, y habréis obrado bien, creerme. Pero si de una cosa este humilde aprendiz a juntaletras está seguro, es que a Las Vegas (y esto si que es igual a nuestra amada geografía corrupta) no vages si no tens diners; veuràs moltes coses i no firaràs res!!

Un abrazo!!

Categorías California

Las pelis de Hollywood siempre dicen la verdad

Durante esta nueva aventura americana, al Gilipollas le está costando ponerse con sus totalmente prescindibles escritos. ¿Será que el trabajo le absorbe todo su tiempo y creatividad literaria?, ¿será el alcohol para curar la lejanía?, ¿será simple y llana vagancia?… Yo más bien me decanto por un cóctel de los tres factores anteriormente mencionados, sin desdeñar sobre todo al tercero.

No obstante hay otro factor muy importante a tener en cuenta, y es que en anteriores ediciones el Gilipollas se había limitado a comentar curiosidades y aspectos chocantes de países más o menos exóticos a nuestro íbero parecer. Véase los tangas brasileiros, los señores con bigote bebedores de vodka polacos, o la carretera (aka cementerio) Panamericana de Perú, entre otros temas, que este Gilipollas de pluma desbocada, a bien (o muchas veces para mal) ha intentado describir.

Pero es que después de ya casi medio año viviendo en el Far West, he llegado a la conclusión de que prácticamente lo conocemos todo de esta peña. Son tantas las películas, las series, los cómics, dibujos animados, libros, TV… que nos hemos y estamos tragando, que ya casi no soy capaz de sorprenderme de nada sobre la cultura usamericana. Bueno, no, sí que he podido sorprenderme de algo, y es que todo lo que vemos en las pelis de Hollywood o en su televisión basura, es sencillamente real como la vida yanqui misma.

Empecemos por partes. Y por una parte grande: los yanquis son gordos. Bueno… que me diréis que soy un exagerado, que no todos son gordos. Es verdad, no todos son gordos, pero si una gran mayoría. Esto ya lo sabíamos y no hacía falta venir al Far West para comprobarlo. Y es que comen fatal (y esto también lo sabíamos). Durante el día prácticamente no paran en casa para comer, así que lo hacen en restaurantes de comida chunga, que aquí llaman chatarra, de los cuales hay para aburrir. Solo hay que pasar por un mall a la hora del lunch (sobre las 12) para ver las colas de coches esperando su ración de grasa en vena.

La práctica totalidad de los restaurantes son de cadenas de comida chunga, véase los más conocidos como McRata, Burriquin, KFC y su pollo ultrarebozado, Dóminos y sus pizzas grasientas, Bell Tacos, Starbucks (en España los evito, pero es el único sitio de por aquí donde tomar un café decente… y caro de cojones)… a los que les siguen una retahíla de cadenas como Denny´s (donde comer el típico atascavenas american breakfast), In-N-Out (donde probé la peor hamburguesa de mi vida), Jack in the Box el cual no he probado pero me han desanconsejado, Dell Taco (no hubo mucha imaginación para el nombre),. Y así hasta el infinito. Luego, si quieres salir de la dictadura de los fast food, tendrás que ir a morir o a un mexicano (y morirte con sus salsas picantonas) o a un steak house, donde tu colesterol se disparará cual prima de riesgo. No quisiera alargarme más por hoy con este tema, pero creo que la cuestión del yanteo yanqui tiene miga para una entrada monográfica. Prometo volver al tema.

Mi colesterol todavía se acuerda de este “desayuno”.

Les encantan las casitas unifamiliares. Y es verdad. Solamente hay que ver cualquier película de Antena 3 un domingo después de comer. Aquí quien no tiene una pedazo casa rodeada de jardín es un pringao. Yo no sé aquí como estarán las hipotecas, pero vamos, para pagar las pedazo mansiones del pueblo donde vivo, en España necesitaríamos varias vidas. Y todas con su jardincito, del cual ya di mi opinión en mi primera entrada sobre Yankilandia. Algunos lo tienen súper cuidadito, sin que ni una hebra de césped sea más alta que la otra. Otros lo tienen hecho un vertedero, con miles de trastos oxidándose. Otros lo tienen llenos de gnomos, farolitas, puentecitos de madera, molinos de viento, parterres… que es verlo, y entrarme unas ganas locas de entrar con el Cañonero y destrozarlo todo… (uno, que a veces le sale la vena violenta). Pedazo cursilada. Menuda coentor. Los sábados los jardines de llenan de los llamados “sales yards”,  que viene a ser que llenan el jardín con trastos viejos que ya no quieren, a ver si algún incauto se los compra. He visto alguno, y vamos, todo basura. Es como el rastro de Mestalla, pero sin cosas robadas. O eso quiero pensar…

Y para completar el American Style of Life, no podía faltar el Rey de los Estados Unidos, EL COCHE AMERICANO. O japonés, que también hay mucho. Creo que ya lo había mencionado, pero lo vuelvo a repetir. Aquí sin coche, y lo digo con mayúsculas, no eres NADA. No nadie, no, directamente NADA. Este es un país pensado única y exclusivamente para ir en coche. Es un país tan grande, prácticamente del mismo tamaño que toda Europa, y al ser ciudades son extensivas y totalmente descentralizadas, que la gente necesita moverse mucho. Si a esto le añadimos la práctica inexistencia de transporte público, el coche se convierte automáticamente en una extensión de tu propio cuerpo. Además funciona como diferenciador social. Si tienes coche, eres una persona normal y de bien. Si no lo tienes, eres un loser y algo malo habrás hecho…

Y entre todos los coches, les pirran las pick-ups. Yo no lo entiendo. Como bien sabéis, las pick-up, son una mezcla entre 4X4 y camioncillo, los cuales veo súper útiles si eres un llauro y tienes que cargar, digamos ovejas o balas de paja, o estiércol, o sacos de olivas (esto lo conozco de buena fe), o si eres mecánico o fontanero, o cualquier otra profesión para la cual necesites cargar trastos de cierto volumen en tu coche. Pues bien, aquí todo quisqui tiene una, y vaya bichos. Existen algunas que en Españistán pasarían por camiones de carga, con motores de más de 3500 centímetros cúbicos. Además les encanta ciclarlas: les suben las suspensiones y les ponen unas rodacas enormes, que cambiarlas valdrá más que mi coche, de tal manera que les hace falta casi una escalera para entrar al coche. Pues bueno, y aquí viene mi duda, si las gastaran tendría algún sentido, pero es que por cada una que he visto digamos cargada, habré visto veinte vacías, y sin pinta de que alguna vez hayan utilizado la tolva. Además, por mi experiencia anterior con estos coches, no son nada prácticos. Las bolsas de la compra las tienes que llevar en los asientos. Si llevas maletas, tienes que estar pendiente que no salten, o que en un semáforo no te las roben. Vamos, una mierda de coche. Y aquí lo petan.

Hace falta una escalerilla para subirse.

Luego están los chulo piscinas. Así como España llevan BMW o similares, aquí llevan los Ford Mustang, Dodge Charger o Chevroler Camaro. Si no estáis muy puestos en el mundo de quemar gasolina, son los deportivos que en la pelis siempre lleva el capitán del equipo de fútbol americano del instituto, el cual utiliza para ligarse y luego tirarse a la capitana de las cheeladers, la cual siempre es rubia.

Luego están los clásicos, o como yo prefiero llamarlos, coches viejunos. Joder, yo creo que los quieren más que a sus hijos. Es llegar el fin de semana, y empezar a llenarse la carretera con coches de los años 50 y 60, e incluso de los 40, y que encima están impecables. La de horas y pastizal que se dejarán en esos coches. Estarán más tiempo puliendo los cromados de los tapacubos, que tocando a la parienta. Me recuerda al ponel cela, quital cela del maestro Miyagui. Jajaja, malditos ochenta…

Bueno chavalada y fiel congregación del Gilipollas. Por hoy ya está bien. Eso sí, se me quedan mogollón de temas en el tintero (esta expresión cómo que suena muy viejuna ¿no? ¿Habrá algún millenial que sepa lo que es un tintero?). Temas cómo los trailer trash, los centros comerciales, los seguros médicos… en fin mucha tela, la cual seguiré cortando y cosiendo en próximas entregas.

¡¡¡Un abrazo enorme!!!

Categorías California

Born to be wild!!!

Si os mola un poco el cine, por el título de esta entrada podréis intuir que las líneas que siguen olerán a gasolina y asfalto. Brumm, brumm….¡abróchense los cinturones que nos vamos!

Hace poco que me saqué el carné de conducir californiano. Vaya trauma, después de 20 años al volante, volver a estudiarse el código de circulación, y sobre todo a que un extraño te vaya diciendo cuando girar a la derecha o a la izquierda. ¡Ni que fuera el PSOE! Al final todo fue bien, y aprobé ambos exámenes a la primera, no como hace 20 años, ejem, ejem…

Antes de nada un apunte, si venís a los Estates de vacaciones, con el carné aspañó o con el internacional, es más que suficiente. De hecho, nada más llegar tuve que alquilar un coche, y con el internacional no tuve ningún problema. Así que si queréis veniros de vacaciones por aquí a haceros un “coast to coast” por la mítica Route 66 (lo siento chicos, hace años que ya no existe, solo quedan unos tramos sueltos) en plan lisérgico a lo Kerouac, con un permiso internacional vais sobrados. En cuanto a lo lisérgico, eso ya os apañáis como podáis… I’m waiting for my man, Twenty-six dollars in my hand…

No obstante, como se supone que voy a estar por aquí hasta fin de año, me recomendaron encarecidamente que me sacara el permiso de conducir de California. Más que nada para evitar complicaciones con las autoridades de por aquí. Que no está el horno de Trump para hispanos. Y más hablando inglés (risas enlatadas) con acento español. Así que me apliqué el cuento, y me puse a la tarea de estudiarme las señales.

Segundo apunte. Notar que digo carné de conducir de California, y no de los USA. Es que el tema del tráfico depende de cada estado, y aunque las normas son parecidas, sí que hay cambios. No obstante, el carné de un estado en concreto es válido para todos los Estates. O para el mundo, total aquí se creen que viven solos.

La verdad es que fue como una vuelta a la tierna adolescencia. Yo me saqué el carné A1, aunque entonces lo llamamos el carné “de 75” a mis tiernas 16 primaveras, por lo que cuando me saqué el B1 para coche a los 18, solo tuve que presentarme al práctico, porque la teoría ya la tenía aprobada. Así que imaginaros ahora, próximo ya a la cuarentena (joder, por Dios y todos los Santos del imaginario católico integrista, como de rápidos pasan los años) los arranques de nostalgia de aquel verano del 95, que me pasé entre la piscina y la autoescuela de mi pueblo.

No sé cómo serán ahora los exámenes en España, y el código de circulación, los tests y todo eso, pero la sensación que tengo es que aquí todo es mucho más fácil y sobretodo más pragmático y ágil. En primer lugar, en mi tierna adolescencia me tuve que apuntar a una autoescuela y comprarme los libros para empollar. Eso te daba derecho a practicar el examen con los miles de tests que tenía la autoescuela, recuerdo que apilados sobre una mesa. Los hacías en unas hojas como de examen, para luego corregirlos con unas plantillas que rodaban de mesa en mesa, con las respuestas a todos los tests. Todo esto hacía de las autoescuelas un negocio más o menos boyante, porque al final todo hijo de vecino tenía que pasar por allí.

En California (y repito, no tengo ni idea de cómo se hace ahora en España), todo esto es mucho más sencillo. Hasta ahora no he visto ni una autoescuela. Y todo eso es porque aquí la peña lo hace todo online. Empecemos, el código te lo bajas gratuitamente en PDF de la página de la DMV (la DGT de California). Luego en internet encuentras cantidad ingente de tests para ir practicando, sobre todo en la misma página de la DMV. Cuando ya te ves con soltura, por la misma página, pides cita previa para hacer el examen en la sede que mejor te venga, y a examinarte.

Llega el día del examen teórico. Aunque ya lleves conduciendo 20 años, te hayas empollado el librito del código, y hayas hecho todos los tests que encontrases por la red, lo nervios van por dentro. Y más si ya ni recuerdo cuando fue la última que hice un examen. Creo que fue cuando aprobé Cálculo de Estructuras… ¡Ufff! que escalofrío por la espalda…

Bueno, a lo que iba, el teórico. Una llegas a la sede de la DMV, te encuentras un espacio cuadrado, donde la zona central está ocupada por los mostradores, y a los alrededores se arremolina la peña haciendo cola. Cuando entré pensé que ese día me quedaba sin comer, y eran las nueve de la mañana… Lo que no me imaginaba es que toda esa peña hacía cola porque no tenía cita previa, y la cola para los que teníamos cita estaba totalmente vacía, por lo que mis trámites fueron más o menos rápidos. Esto me dio que pensar. En enero fui a la DGT de Valencia a tramitar el carné internacional. Allí sin cita previa ni te atendían. Tenía cita a las 8:15 y me atendieron a la 8:16. Aquí sin embargo, nadie iba con cita previa, colas enormes, me atendieron con retraso respecto a mi cita… Vamos, en algunos aspectos en Españistán no estamos tan mal.

Que me desvío de mi tema. Una vez me atienden, al mostrar mi pasaporte, el lerdo de turno se me queda mirando, pensando, “joder, un tío raro, tendré que trabajar”, lo cual creo que le fastidió. Bueno, el menda en cuestión se pone a ver si España está admitido por California para tramitar carnés o algo así. Después de 5 minutos mirando un papel, me mira y me suelta sin despeinarse: “I am sorry Sir, but I am afraid España is not allowed for the DMV“(o algo así me soltó) Y me muestra una lista enorme de nombres de países EN INGLÉS. “I cannot find España in the chart”. Mi compañero y yo, con los nervios y todo, nos quedamos con cara de gilipollas, mirándonos a la cara, y pensando, “esto es una cámara oculta ¿no?” Menos mal, que la compañera del lerdo era menos lerda y le suelta: Imbécil (esto es mío) España is Spain! Uffff… menos mal… Yo no digo que todo el mundo tenga que saber que España es Spain, pero en lugar de preguntar por el nombre en inglés, el tío pensó, “Que bien, dos tíos que me quito de encima, puedo volver a seguir perreando y a seguir pensando los años que me quedan para la jubilación”. Después de un mes estudiando, y que te digan que no puedes examinarte. Imaginaros el percal…

Bueno, una vez pasado el escollo diplomático, pasamos a rellenar un impreso oficial, con datos personales como nombre, apellido, residencia… hasta ahí normal. Pero luego llegan las preguntas Tinder: color de ojos, peso, altura… ¿Para qué …. (palabra que empieza por c, acaba con o, y entremedias hay otra o y una ñ) querrán esto? De hecho tuve que calcular mi peso en libras (170) y altura en pies y pulgadas (5´7”) No sé para qué querrán estos datos, pero en mi carné aparecen. Hay cosas que no entiendo.

Una vez has rellenado esto, vuelves al mostrador, donde por primera vez pagas (33$, no recuerdo cuánto costó mi carné es España pero creo que muchísimo más). En el mismo mostrador te muestran un cartel con filas de letras y te hacen la prueba de visión. Leí tres letras con cada ojo y aprobado. A tomar por culo el psicotécnico. Aquí puede conducir cualquier tarado. Te toman las huellas digitales, y te dicen mira aquí y ¡flash! fotaca para el carné. Como salgas da igual. No te dejan ni mirar a ver cómo has salido. La primera es la que vale, así que imaginaros la foto que tiene ahora mismo las autoridades californianas.

Una vez hecho todo esto, te señalan unos ordenadores situados en la misma sala, recordemos que llena hasta arriba de peña haciendo múltiples colas, y al turrón… que para eso estábamos por allí. Así que te pones cara a una pantalla táctil, pasas tu pulgar por lector de huellas y a empezar el teórico. Y a todo esto de pie, con peña en tu cogote haciendo cola. Parecía más que estuvieras sacando pasta de un cajero, que haciendo un examen oficial.

El examen fue bien. Solo tuve dos fallos, uno de ellos porque me hice la picha un lío entre after y before. Desde los 12 años estudiando inglés y aún me lio con estas dos palabras. En fin, es mí sino no saber que vino antes o después. Bueno, la cosa al final fue bien. ¿Mira que si llego a suspender, habiendo aprobado lo mismo a los 16?, me muero de vergüenza solo de pensarlo.

Del ordenador/cajero de vuelta al mostrador (esto parece una sucursal bancaria) y allí me preguntan que cuando quería hacer el práctico y le digo que “As soon as possible” y me dan fecha para dos semanas. Pues bueno… vale… Entonces me dan un papelito que es un permiso de conducir temporal limitado, lo cual quiere decir que solo puedo conducir si es acompañado de un adulto con Driver License. Le digo que desde hace 20 años que conduzco en España y tengo el internacional y me suelta que eso aquí no aplica. Que necesito ir acompañado de un lisensiado para conducir. Lo que tú digas, funcionaria amargada…

Luego viene mi compañero, hace los mismos trámites, se examina, aprueba, y le dan fecha para el práctico… para la semana siguiente… ¡Pero si yo he pedido cita una hora antes, y me dicen que lo antes posible es en dos semanas! ¿cómo cojones a él le dan para la semana próxima? Después de mucho cavilar, caemos en la cuenta de que los menores de 18 años, tienen que hacer como mínimo dos semanas de prácticas antes de poder presentarse al práctico. Así que a mí me tramitaron el examen ¡como si fuera un menor de edad!. ¡Joder que huevos! Una de dos, o la tía tramitaba los papeles a piñón sin importar quien estuviese delante (aquí casi todo el mundo se saca el carné antes de los 18) o yo aparento mucha menos edad de la que tengo… Lo dejo a vuestra elección.

Bueno, lo de conducir acompañado durante dos semanas, pues que pasando. Estuve conduciendo en la más completa soledad durante estas dos semanas (tal y como había hecho desde que llegué a la Tierra Prometida)… y menos mal que no me paró ningún officer. A ver cómo le explico al sheriff del Condado, lo del carné internacional y demás. Seguro que habría acabado al otro lado del muro de Tijuana (risitas nerviosas). Bueno no pasó nada, y el día del examen me volví a presentar en la DMV, me examiné y aprobé… clap, clap, clap ¡Bravo! ¡Viva y hurra!

La verdad es que conducir aquí, en líneas generales, no es complicado. Los coches son automáticos, y una vez te olvidas del embrague y meter la primera en cada semáforo, es extremadamente fácil. A todo esto, las calles son anchísimas, y siempre se aparca en batería, por que más fácil imposible. Además la gente conduce muy bien, respetando todas las normas, excepto las referentes a los límites de velocidad, ya que aquí todo el mundo va folladísimo por la carretera. Si el límite son 65 mph, yo voy a 70, y la peña me deja parada. Se ve que aquí no habrá ni radares ni Pegasus volando.

Solo hay una cosa que difiere respecto a la forma de conducir en Europa, y son los cruces de calles. Aquí ni hay rotondas, ni se les espera, por lo que todas las intersecciones son cruces en cruz de los de toda la vida, donde puedes girar a izquierda y derecha… y ahora no hablo de política. Para girar a la derecha… bien “no problem”, pero a la izquierda, tienes que cruzarte todo el cruce digamos “a las bravas”, con gente viniendo de frente y demás, lo cual cuando no estás acostumbrado, da un poquito de cague, siendo finos. Además, en cualquier momento puedes hacer un cambio de sentido, aunque haya línea continua de separación. Vamos que te has pasado la esquina, pegas un volantazo, te cruzas la raya continua, y p´alante.

Otras calles, sobre todo las principales, tienen un carril central que solo sirve para girar a la izquierda, pero los de tu sentido, como los que vienen de frente, por lo que se pueden encontrar dos coches en el mismo carril circulando en sentidos contrarios… ¡glups! Y eso lo he visto con estos ojitos que Dios me ha dado (y que según la DMV son azules). Al final no pasa nada, porque la peña está acostumbrada y giran a tiempo, pero el “¡¡¡hay, hay, hay!!! ¡ Que se la pegan!”, no te lo quita nadie.

Luego están los semáforos en rojo, donde es legal saltárselos si vas a girar en un cruce. No como en São Paulo, donde está permitido que no legal, saltárselos de todas las maneras. Imaginarme parado en un semáforo en rojo y toda la peña pintándome porque no giraba. Y yo pensando, “putos ansias, ¡no ven que está en rojo!”, y la peña seguro pensando “y este subnormal por qué cojones no gira, ¿se habrá sobaó al volante?”. Si es que no me pasa más…

Bueno chicos, había empezado este post con la intención de contaros aquí como se conduce, los coches monstruosos, los cruces a miles de niveles de LA y cosas así, y me ha salido un monotema de casi cuatro hojas de Word acerca del carné de conducir. Me enrollo más que las persianas. Me cuesta ponerme cara al ordenador, pero cuando empiezo no veo el fin. No obstante creo que por hoy ya está bien. Así que tendréis que esperar a que vuelva a aburrirme, para seguir contándoos esta serie de tonterías totalmente prescindibles, pero que a mí me molan mucho. Así que nada, un abrazo ¡y hasta pronto!

Con este Canyonero vivo el lado salvaje de la vida.

Categorías California

La resurrección del Gilipollas Viajero

Cual Lázaro bíblico, el Gilipollas ha resucitado de su letargo, el cual todo hay que decirlo, su humilde autor hubiera preferido que hubiese sido un poco más largo. O que hubiese muerto de verdad, que cojones, la verdad por delante. No me hacía ni pizca de gracia dejar mi vida rutinaria, en la tierra de las flores, de luz y de la corrupción. Pero en fin, cual Dr Frankenstein tuve que desclavar el ataúd donde había metido al Gilipollas bajo siete llaves devolverle a la vida, y meterlo en un avión… y a esos mundos de Trump. God bless America!!

Jóvenes MAGA

Jóvenes MAGA

Pero bueno, no hay que ponerse tremendos, que por fin estoy en un destino bueno, pero bueno de verdad, de los que molan vaya. Nada más y nada menos que ¡en California!, en el Golden State, donde los sueños se hacen realidad. Qué bonito, me saltan las lágrimas solo de pensarlo. ¡Por fin en la Primera Potencia Mundia! (creo que no tengo lectores chinos ¿verdad?)

Pues sí, desde hace casi un mes que estoy pegando patadas por tierras de Trump, dejando la impronta de mi profesionalidad como ingeniero (queridos lectores, ahora os podéis descojonar un poco, os doy permiso). Aunque bueno, conforme veo las noticias, igual un día se levanta el POTUS con el pie torcido y me echa al otro lado del muro, ¡glupss! Bueno no os asustéis, que Obama me dio el visado, y de aquí no me echarán. O eso espero…

Esta vez toca construir una planta solar, y como os podéis imaginar, eso no se monta en medio de Santa Mónica, ni en Long Beach, ni en el Golden Gate, ni en cualquiera de esos sitios glamurosos con chicas pechugonas en bañador rojo, corriendo a cámara lenta por la playa, los cuales se nos vienen a la mente cuando se nos menta la palabra California. La plantita solar se va a construir en medio de un p..o desierto. Desierto de Mojave, para ser más exactos. O lo que es lo mismo, torraera en verano, y cataplines congelados en invierno. Sombras ni se les ve ni se les espera.

¡Welcome to California!

Aquí estaré unos meses poniendo espejos. Faltan el coyote y el correcaminos.

Aquí estaré unos meses poniendo espejos. Faltan el coyote y el correcaminos.

Así que aquí estoy, en un pueblo de vaqueros llamado Tehachapi, que es el sitio habitable más cercano a la obra. A tres cuartos de hora en coche, más exactamente. Menos mal que aquí la gente es más civilizada y las carreteras no son como la Panamerica peruana, que tantos “buenos ratos” me hizo pasar. ¿Te gusta conducir? En Perú NO.

Aquí lleva lloviendo sin parar una semana. Yo no me lo explico, con todo lo que llueve aquí, esto debería ser como Asturias, y sin embargo se parece a Almería… Bueno, sí que me lo explico, el Lorenzo que debe caer en verano debe matar cualquier forma de vida fotosintética.

El pueblo no está tan mal. Se parece a los pueblos que salen en los telefilmes de A3 los domingos por la tarde. Casitas unifamiliares con jardincillo delantero, donde Bob enseña a batear la pelota a su hijo Jim, para luego romperle el corazón cuando no vaya a verlo a su primer partido con el equipo del colegio. Este hecho traumatizará la infancia y adolescencia de Jim, haciéndole caer en el mundo del alcohol y el pegamento, a la vez que provocará el divorcio de Bob y Amanda, lo cual forzará a Sarah, la hija mayor, a que emigre al Valle de San Fernando y se dedique al mundo del porno, donde acabará siendo sodomizada en escenas DP por actores afroamericanos, los cuales harán valer los tópicos sobre la longitud de su anatomía… Veis todo esto por obra y gracia del jardincillo. Con lo bien que estamos viviendo apilados unos encima de otros en España. Y luego os queréis marchar a vivir a unifamiliares. ¡Insensatos!

Volviendo a Tehachapi, dentro de lo que cabe está bien. Diría incluso que muy bien. Hay otros sitios cercanos como Mojave o California City, los cuales os encarezco a que visitéis vía Maps o Earth, donde no me explico cómo alguien puede vivir allí. Cuando paso por esos sitios, me vienen a la cabeza escenas de “Abierto hasta el Amanecer”, “Carretera Perdida”, “Bagdad Café”, moteles de carretera con siluetas en las habitaciones y cosas por el estilo.

Una de las razones por lo que la gente vive aquí, es que esta zona está llenita de bases militares de la Usnavy, de la Airforce y de cosas así. Incluso me queda a un tiro de piedra una de la primeras bases aerospaciales, donde aterrizaban los Columbia, Challenger y demás transbordadores espaciales, después de darse un garbeo orbital. Así que imaginaros el percal: desierto, milikos y astronautas. ¿Mola o no mola?

¿Os acordáis de Autopista hacia el Cielo?

¿Os acordáis de Autopista hacia el Cielo?

Esto es algo que me preocupa, porque si el Trump se cabrea con el gordito norcoreano, o con su primo de Zumosol, ósea los chinos, esto es lo que les queda más a mano de sus petardos nucleares. Virgencita, virgencita…

Pero bueno, para que no digáis que solo hago que quejarme, no todo iba a ser malo. Cerquita me queda, como a unas dos horas si el tráfico lo permite, la ciudad de El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, aunque mola más llamarla Los Ángeles, y si eres de por aquí elei, no seas que vayas perder un segundo de tu vida en decir el nombre completo. Es que los curas y virreyes españoles de la época colonial cuando se ponían a nombrar cosas le echaban imaginación los jodios. Así que se vislumbran visitas varias a Hollywood, Long Beach, Malibú… lo cual ya no suena tan mal. Alguna visitilla ya he hecho, así que en entradas venideras hablaré un poquillo de ella.

Hollywood

Un poco más a desmano queda Sin City, o lo que es lo mismo, Las Vegas, donde estuve la semana pasada. Esto se merece una entrada del Gilipollas por sí misma para más adelante. Pero no os asustéis, ni me arruiné, ni me disfracé de Elvis, ni me desperté con un tatuaje, ni tigres ni nada de todo eso, que sois muy mal pensados.

Y por ahora, esto es todo amigos. Os dejo que ahora me tengo que poner a estudiar como conducir en California. ¡Ya me vale! tras 20 años conduciendo… ¡espero no suspender! En fin, que me da una pereza que creo si os podréis imaginar. De esto también hablaré más adelante.

Hala abrazos y besitos para todos en la distancia. ¡¡Que se os echa de menos!!

Categorías California

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.500 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 25 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Categorías Uncategorized

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.400 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 40 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Categorías Uncategorized

Perú, punto y final.

Como todo lo que empieza acaba, y no hay mal que cien años dure, la aventura peruana ya tocó a su fin. Ohhhhhhhhhhhh… ¡pues sí!, que ya tenía ganas, c……s.
Eso sí, me he despedido a lo grande, no como de Brasil o Polonia, que hasta el último día estuve trabajando (de esa manera claro, pero trabajando al fin y al cabo). Esta vez me he despedido marcándome un viajecito por todo los Andes, Machu Picchu incluido (no podía faltar) y lo que es mejor ¡acompañado de la xiqueta! ¡Viva y hurra!
Al final hemos estado casi quince días pateando el Perú, visitando entre otros sitios Arequipa, Cuzco, Machu Picchu, el lago Titicaca… vamos un viaje completito.
Aparte de ver sitios increíbles que ya os iré contando, este viaje me ha servido para cambiar un poquito mi visión del Perú, eso sí, solo un poquito, porque para cambiar este país, hace falta mucho, pero que mucho, mucho.
Lo primero que noté fue el cambio del paisaje. Pasé de la costa desértica que ya os he descrito con anterioridad a los Andes de más de 2500 m de altitud. Flipante. Para poder describiros el paisaje, hay que recordar que a esta zona la llaman el Altiplano Andino, palabra que se autodefine, ya quiere decir que es un plano a mucha altura. Si en España o Europa hablamos de más de 2000 m de altitud, nos imaginamos en una montaña o glaciar de Suiza. En Perú no. Aquí estás en una especie de llanura, totalmente pelada (no hay árboles debido a la altitud) y rodeado de picachos de 5000 o 6000 m de altura. No hay palabras para describirlo. He llegado a estar a más de 4900 msnm, y nunca me dio la sensación de estar a semejante altura. Es súper raro pensar que estás a 5 km en vertical respecto de Valencia por ejemplo. Y de mal de altura, ná de ná. Ni un mareo, ni una naúsea ni nada por el estilo. Solo notaba que cuando hacía algún esfuerzo, el corazón latía más de prisa, ya que debido a la falta de oxígeno en la atmósfera, tiene que bombear más rápido. En fin, nada comparado con lo que todo el mundo me vaticinaba: “cuando llegues a Cuzco te marearás y caerás al suelo”, “tardarás dos días en acostumbrarte a la altura”, “vomitarás…”, “no podrás follar”… y cosas por el estilo. En fin, a estas alturas de la corrida, ¿quién hace caso a un peruano?
También hemos visto mogollón de llamas y alpacas. Estos son los bichos típicos de los Andes. Antes de que os lo preguntéis: no, no me escupieron. Eso se lo harán a los yanquis, como son unos entrometidos y siempre están por en medio… La verdad que son unos animalejos la mar de vistosos. Las alpacas son como ovejas grandes con el cuello largo y las llamas son súper graciosas. Yo no me acerqué a ninguna, que ya sabéis que a mi el bicherío no me va, pero debo reconocer que verlas trotar por el altiplano tiene su aquel.
Bueno, metámonos en harina, ¿y la peña como es? ¿es igual “de peruana” que la peña de la costa? Pues aquí tengo que reconocer que Perú tiene varias caras. Si en mi anterior post metí caña a diestro y siniestro, que me sirva este de redención para con el pueblo peruano. No es que la cosa cambie de manera abismal, sino que si vi ciertos detalles, que estando en San Pedro (lugar de la obra) no podía ni imaginar. Y todo es debido al turismo, que quede claro. El altiplano es la zona más visitada del Perú, y Machu Picchu un destino turístico a nivel mundial. Si aquí se repitiesen los mismos patrones que ya conocía, apañado estaría el patio.
Primero tengo que reconocer que la gente que se dedica al turismo, es gente muy bien preparada, con idiomas y lo que es más importante, es proactiva, algo que echaba de menos en el trabajo. Es gente que no pone problemas, actúa, ¡y no dicen ahorita! ¡Increíble pero cierto! También hay que resaltar que los sitios están bastante bien cuidados, sin basuras ni montones de escombros por las calles, al menos en los sitios más turísticos, porque cuando salías al “Perú real”, o lo que es lo mismo, cuando te asomabas por las afueras de las ciudades, te volvías a encontrar con lo que ya os he contado unas cuantas veces. Pero bueno la cosa va mejorando. Y por último, y lo que más me ha impresionado, ¡es que cuando quieren funcionan!: los autobuses salen a su hora, el guía te está esperando, se cumplen los programas de visitas… En fin, esas cosas que en España son totalmente normales, y que yo consideraba de ciencia ficción en Perú.
Eso sí, todo no iba a ser de color de rosa, porque hemos llegado al tema que yo llamo EL SACACUARTOS PERUANO. Y es que, acostumbrado a los precios peruanos digamos “normales”, donde se puede comer por 3 €, y te puedes marcar una comida de lujo por diez eurazos, ir a Cuzco y a Machu Picchu, es como volver a la cruda realidad europea. Allí te sacan hasta el alma. Y es que hay que recordar que Machu Picchu será uno de los sitios más visitados de toda Suramérica, sino el que más, y claro, los peruanos serán lo que serán, pero tonticos hay pocos, y se aprovechan. Y como enciman vienen yanquis a capazos, y a esos parecen que les sobran los dólares y pagan lo que sea sin rechistar, pues cuando te descuidas ya te la han clavado. Por ejemplo, el tren de Cuzco a Machu Picchu (trayecto de unos 100 km como mucho) cuesta unos cien leuros per person, bastante más caro en proporción que el AVE Madrid-Valencia. Y es que no hay más opción para llegar allí. O pagas y vas en tren o te pasas 4 días subiendo y bajando cerros por los Andes a patita. Luego está el autobusito que te lleva de Aguas Calientes a Machu Picchu, trayecto de cómo mucho 20 minutejos, que te cuesta unos 20 dólares. Noche de hostal básico en Aguas Calientes: 37 euracos. Suma y sigue… para todo lo demás MasterCard. Y todo lo demás en consonancia: comidas, entradas… Recordar que un trabajador peruano cobra unos 25 soles diarios, más o menos 6 euros, así que imaginar cuantos peruanos pueden visitar su propio país. Tristre verdad…
De todas maneras, esto me vino bien como entrenamiento previo a mi vuelta a Valencia, y recordar que un cubata vale 9 euros y cosas así. Quien no se consuela es porque no quiere.
Bueno, y aquí como todo no va a ser letras y letras rajando de nuestros amigos los peruanos, aquí tenéis una serie de foticos del viaje:

El cóndor pasa...

El cóndor pasa…

Para hacer esta foto, nos tuvimos que levantar a las 2 de la mañana y subir a cerca de 5000 sobre el nivel del mar. El sueño y el frío que pasamos valío la pena. Esto lo digo ahora, porque ese día… os podéis imaginar.

Por las calles de Cuzco

Por las calles de Cuzco

Una calle chula de Cuzco, léase “cusco” o “cosco” que es como dicen por allí. Esos pedrones lo pusieron allí los incas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Más piedrecitas de Cuzco, esta vez del templo de Sacsayhuaman (cuando lo dices rápido te entra la risa), o lo que dejaron los españoles despues de construir sus iglesias y conventos. Los pedrolos de abajo pesan unas 300 tm.

No podía faltar esta foto

No podía faltar esta foto

Ir a Machu Picchu y no hacer esta foto está considerado un delito. Casi como ser gringo y correr en pelotas por ahí.

ola ke ase

ola ke ase???

Y aquí tenéis a la habitante más feliz de Machu Picchu, sobre todo cuando le das un platano.

Para National Geographic

Para National Geographic

¿A qué mola la foto? De Ollantaytambo, pueblecito que mejor conserva la herencia inca… Vale confieso, iban disfrazadas para un desfile, pero os aseguro que todavía existe peña que viste así.

El folclore del Altiplano

El folclore del Altiplano

Estas son unas mozas en edad casadera, ya que así lo dice el color de sus “polleras” osea las faldas que llevan, de Taquile, una islita del lago Titicaca.

A 4000 sobre el nivel del mar

A 4000 sobre el nivel del mar

Os aseguro que no es la isla de Benidorm. Es Taquile, una isla del lago Titicaca. Este es el lago navegable a mayor altitud del planeta, a 3800 msnm. Para flipar.

Mira que Lima me gusta poco.

Mira que Lima me gusta poco.

Y esto es una vista de la Costa Verde, que es la playa de Lima. No es que el día haya salido nublado. Es que siempre está así. Los edificios corresponden al distrito de Miraflores, que es la zona más pituca (pija) de la ciudad.

Y nada más xiquets, solo decir que el viajecito me encantó, que a lo tonto nos gastamos un pastizal (pero oye, pagado a gusto, que quede claro), y que espero que como dice mi jefe “esta experiencia haya servido para mejorarme como profesional así como persona” (se permite el descojone generalizado). Pero haciendo caso a una de las frases favoritas de mi santa madre “lo que está bien está bien”, y a lo que dice la sabiduría popular “bien está lo que bien acaba”, ¡al Perú no vuelvo ni jarto de vino!
Y con esto espero que el Gilipollas Trotamundos se quede una temporadita en casa para salir solo de vacaciones.

Besazos para todos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Categorías Perú

Carta abierta a un peruano…

Estimado Kristopher, Edwin, Yemi, Yeremi, Ever, Dolberg, Júber, Dexter, Dióscoro, Porfirio, Iloveny (de I Love NY), Hitler, Lenin, Franco (todos estos son nombres reales y los que me he olvidado…) Te escribo esta carta abierta a ti, para así poder expresar todas mis sensaciones, y de alguna manera exorcizar a todos esos demonios peruanos que llevo dentro de mí, después de estar conviviendo con vosotros casi 9 meses Ahora que lo pienso ¡todo un embarazo!

Y es que parece que fue ayer cuando aterricé por primera vez en este feo y sucio país. Dicen que la primera impresión es la que vale, aunque esta no sea del todo cierta. Pero en mi caso quiero decir que esta primera impresión ha sido totalmente corregida… pero no precisamente para bien… Yo os veo con vuestras banderitas rojiblancas súper orgullosos de ser peruanos. Pero orgullosos ¿de qué? ¿De un país con los más altos niveles de corrupción de toda Suramérica? ¿De un país donde todo parece que funcione por puro milagro? ¿Dónde hay que importar lo más simple porque aquí no se encuentra? ¿Dónde la basura, el escombro y la dejadez campan a sus anchas? La verdad no sé de donde viene este orgullo.

Ya he hablado de este tema en este blog, pero es que el tema de la basura es un tema que me fascina. ¿Por qué os gusta vivir entre la basura? No quiero decir que viváis en vertederos (aunque más de un caso he visto) sino por el hecho de que ensuciáis vuestra ciudad, vuestro barrio, vuestra calle… de manera sistemática. ¿Tanto os cuesta llevar la basura a un lugar adecuado? ¿O incluso quemarla? Todo antes de tirarla a la calle a que la pise un camión y se pudra en la puerta de tu casa, o esperar a que venga un gallinazo y se la coma (gallinazo: pájaro carroñero y con mala hostia, dan un poco de yuyu). Y no solo me refiero a la basura, también quiero hacer mención a los montones de escombros y piedras que jalonan vuestra geografía. Imaginaros por un momento vuestras calles sin basura ni escombros. Sin asfaltar vale, pero limpias. Imaginaros la Panamericana sin montones de basura en los márgenes. ¿No sería mejor así? Y esto no es cuestión de ser más o menos pobres, es una cuestión de educación y dignidad. Yo he tenido que reprender a más de un trabajador por tirar residuos por la obra. Lo más triste es que el colega no entendió que le reprendiera por eso. En su cerebro no entraba que tirar basura por ahí fuera algo malo…

Me decís que Perú está creciendo al 4% y que hay cantidad de trabajo, mientras España no sale de su pozo. Es verdad. Duele decirlo, pero en Españistán no sólo estamos en un pozo, estamos en un pozo además lleno de mierda. Pero es que a pesar de estar en ese pozo, estamos aún mejor que aquí. ¿Pero no os dais cuenta de que todo ese crecimiento viene únicamente de la explotación de las minas? Minas explotadas por empresas australianas y canadienses que se llevan todo el oro y la plata para paraísos fiscales (si, lo mismo que hacían los españoles del S. XVII) dejando aquí regiones desoladas y ríos contaminados a cambio de unas dádivas conocidas como “canon minero”, que luego se lo reparten entre los cuatro corruptos de siempre. Y mientras, vuestros niños van a colegios sin agua corriente (el 60% de los colegios de la región de Trujillo no tiene agua ni instalaciones sanitarias), los hospitales no son más que meros morideros y focos de infección, las calles están sin asfaltar y la policía es más un problema que una solución. Quitando la industria minera que es la que más mal que bien tira del país, no hay nada más. La industria es inexistente. Todo hay que importarlo a precio de oro. Y cuando las minas se acaben ¿qué haréis? Esta es una pregunta de deberíais haceros…

Y aún hay peruanos que me dicen que los españoles venimos aquí huyendo del hambre… Como he dicho antes, la situación actual de España no es la mejor… ni tiene visos de que cambie a corto o medio plazo, y hay gente que lo está pasando realmente mal. Pero es que y a pesar de esta situación, yo no he visto en España (sin contar los barrios muy, muy marginales y a veces ni eso), pueblos inmensos de chabolas con los niños jugando descalzos. Casitas hechas de adobe y con tejado de zinc, con suelos de tierra, sin agua corriente ni saneamiento. Y esto que aquí describo no es algo puntual como podría ser en España. Estos barrios son totalmente normales y los he visto en todos los pueblos y ciudades dónde he estado, desde San Pedro de Lloc, hasta Lima, pasando por Trujillo y Chiclayo. Sin ir más lejos, a unos 300 m de la casa donde resido en Perú, existen estas infraviviendas ¡encima de unas dunas!

Y luego estáis vosotros, los peruanos. ¡Mirad que sois difíciles! Bueno, no, bien pensado no sois tan difíciles, más bien se os ve a la legua… Sencillamente no se puede confiar en vosotros. Lisa y llanamente, no sois de fiar. En estos ocho meses largos que llevo entre vosotros he aprendido a no fiarme de nadie… Si me decís mañana, queréis decir la semana que viene. Si os pregunto ¿lo entendéis? me decís de manera estúpida “Ah, ya” que quiere decir “no tengo ni puta idea de lo que me has dicho, pero no lo reconozco, aunque luego haga lo que me has ordenado al revés y luego tenga que repetirlo”. Y aquí viene otra pregunta ¿si no entiendes algo por qué oscura razón no lo preguntas? No pasa nada si no entiendes algo, nadie nace enseñado y yo también cometo errores. Por favor, pregunta lo que no entiendas, no te voy a comer si no tienes claro algo. Prefieres asentir como un estúpido –Ah, ya…- y luego hacer las cosas mal. Así vienen luego los cabreos, los malos rollos y las consecuentes pérdidas de tiempo y de dinero para todos. Sois desquiciantes… Y esto no solo pasa en el ámbito del trabajo. Pasa también cuando llevas un coche al taller, cuando pides en un restaurante, cuando intentas organizar un viaje… Pasa siempre.

¿Por qué decís SI a todo? Si hay algo que no podáis hacer, que no os interesa, o sencillamente que no os de la gana hacer, no digáis que lo vais a hacer. Decid NO, es muy fácil… A ver, repite N-O. ¡Ves! ¡No es tan difícil! Así tu interlocutor podrá hacer otra cosa o buscarse la vida de otra manera, en lugar de estar esperando a que tú hagas algo, que de entrada sabías que no ibas a hacer. ¿No te das cuenta lo frustrantes que podéis llegar a ser? Y luego decís que los españoles siempre vamos serios y cabreados ¡es que nos cabreáis vosotros!

La informalidad. Estoy de vuestro “ahorita” un poquito hasta los coj…s. Ahorita por aquí, ahorita por allá… y luego nunca más se supo. Decir mejor “ahora no puedo, mejor lo dejamos para luego, o quizás mañana”. Vale, si me dijerais esto pues no pasaría nada. Pero me decís “ahorita” y me quedo esperando… y esperando… y esperando… y las gónadas masculinas se van hinchando… e hinchando… e hinchando… y acaban explotando… y entonces empieza la mala hostia. ¿Tanto os cuesta reconocer que no podéis hacer algo en el momento?

Y luego vuestro ritmo. Y no me refiero a la cumbia ni patrañas como esas que bailáis. Me refiero a cuando os movéis, que parece que un pie le pida permiso al otro para moverse. Sois desesperantes. Ahora, eso sí, todo eso se os pasa cuando cogéis un coche y encaráis la Panamericana. Ya he hablado largo y tendido de cómo se conduce en Perú, y no pienso repetir este tema. Solo quiero reafirmarme en mi opinión de que lo más parecido a un homicida es un conductor de autobuses peruano.

La cocina peruana. Os ponéis mogollón de pesados cuando habláis de vuestra comida. Alguno de vosotros me ha comentado de que tengo mogollón de suerte de trabajar en Perú porque así probaré la mejor comida del mundo ¡¡!!. Le pregunté cuantos países conocía y me dijo que nunca había salido del Perú. Mi lógica pregunta siguiente fue de por qué entonces afirmaba que la cocina del Perú era la mejor, siendo que no conocía otra. Su respuesta fue muy peruana: “Ah, ya… pues porque la cocina peruana es la mejor” Y punto. Sé que la cocina peruana está últimamente muy de moda, pero en mi opinión no pasa de regular a bien. Está mucho mejor que la polaca, pero con todo lo que he investigado, vuestra comida no pasa de pescado crudo (los cebiches), el picante (ajíes asesinos), patatas a cascoporro, chancho (cerdo) y carne de vaca vieja (hay que tener buenos dientes para comerte un filete). La fruta y la verdura, ni están ni se le esperan. Directamente en los restaurantes no existen. No hay mucha variedad de platos, por mucho que digáis. No es como España, donde uno encuentra multitud de platos regionales distintos. Aquí estés donde estés, siempre encuentras los mismos platos. Ojo, no es que estén malos, de hecho el sábado pasado me comí un cebichito que no estaba mal, sino que no le encuentro el que lo haga tan especial.

También hay cosas que no entiendo. Una de las que más me llaman la atención es vuestra TV. La he visto poquísimo, pero hay una cosa que me llama la atención: ¿por qué solo sale gente de aspecto europeo? A los diferentes programas y a los anuncios, si le quitas le volumen, parece que fuera la TV española: rubiazas y morenazos super altos. Y todos de muy buen ver. Vamos el mismo canon de belleza que se ve a diario en la calle… No he visto jamás tanta desproporción entre la vida real y la televisiva. Parece que haya dos Perús: el pituco (pijo) de los blancos descendientes de europeos, que es el que sale en la TV y el de los cholos (descendientes de nativos, y todas las posibles mezclas) que son la gran mayoría del país. En lugar de ser integradora, más bien es lo contrario. Los blancos se creen superiores a los cholos, y estos muestran su frustración por no ser blanquitos y lloran por su pasado inca.

Luego está vuestra animadversión a los españoles. De acuerdo, hace unos 500 años llegaron aquí unos barbudos de allende los mares y empezaron a golpe de espada y fuego a matar, violar y expoliar. Así es la historia y no hay nada más que decir. Pero bueno, tenéis que saber que choques de civilizaciones siempre hubo y siempre habrá, y los españoles del S. XXI no tenemos la culpa de lo que hicieron nuestros antepasados del XVI. Hace unos 2000 años por nuestra tierra vinieron unos romanos e hicieron más o menos lo mismo. Y cuando veo a un italiano no le echo en cara lo que hiciera su tatatatata…..tatata….tatatarabuelo. Además, y esto es lo gracioso, muchos de los más combativos anti-españoles que me he encontrado, tienen apellidos tales como Torres, Rodrigues, Gonzales… vamos apellidos súper incas ¿verdad? ¿No será más bien que fue tú abuelo el que vino en un cascarón de madera desde Andalucía y mató, quemó, robó, violó y luego se estableció en Perú… Te lo digo porque que yo sepa, nadie de mi familia antes que yo ha venido por América. Da que pensar ¿verdad?

Todo no va a ser malo, la verdad. Si tengo los arrestos necesarios para plasmar en papel todo lo malo que me viene a la cabeza cuando pienso en un peruano, haciendo un ejercicio de franqueza y honestidad, también debería decir lo bueno que me he encontrado en este país. Y como no quiero ser tachado de snob prepotente europeo y sectario lo voy a decir. Allá va: puedes ir de manga corta y en chancletas todo el año, la gente a pesar de todo, es simpática y amable, y la cerveza no está del todo mal. Hala ya está todo dicho.

Bueno mi estimado peruano. Como puedes ver, bien, lo que se dice bien, no lo estoy pasando en tu país. Y no solo es por vosotros, que quede claro, es más bien una suma de todo: vosotros, el estar lejos de mi chica, mi familia y mis amigos, el estrés del proyecto del infierno en el que estoy metido, los dichosos mosquitos que no se mueren, la arena del desierto que se te mete hasta en los lugares más insospechados… Todo ello hace que tenga unas ganas locas de pirarme de aquí, lo cual ocurrirá en breves fechas. No pienso quedarme aquí a echar raíces, ni mucho menos.

No obstante os voy a dar un voto de confianza, así como una última oportunidad. Cómo cuando después de una comida regulera, te pides un postre con la idea de que te permita olvidar la bazofia que has comido… Así, y antes de coger el avión definitivo y volver al pozo sin fondo de Españistán, voy a darme un garbeo por los Andes con Machu Picchu incluido. A ver si así mi visión del país cambia y mi próximo post no sale tan caustico como el presente. Aunque mucho me tendrán que impresionar los cóndores y las vicuñas para que tal cambio se produzca.

Atentamente,

Yo

Categorías Perú

Lima

Que el público masculino no se haga ilusiones, no voy a hablar de Adriana Lima, ¡ohhhhhhhh!… Voy a hablar de la ciudad más rara que he visto, voy a hablar de la capital de los peruvinchis.

Palacio del presi

Palacio del presi

Tal y como conté en mi anterior entrada, tuve que hacer tropecientas horas de transbordo en el aeropuerto de Lima, por lo que aproveché para visitar la ciudad.

Esta es una ciudad enorme. Acoge unos 9 millones de habitantes censados, por lo que en realidad serán muchos más. La gente dice que Lima es medio Perú. Pero oficialmente no es así, Lima en verdad es solo el centro de la “ciudad”. El resto son diferentes distritos como Chorrillos, Barranco, Miraflores, Surco, San Isidro… totalmente independientes de Lima, con alcalde propio y cosas así, que eso sí, forman parte de la provincia de Lima. Existe otro distrito, Callao, que es donde está el aeropuerto y el puerto, que es ¡otra provincia distinta! Y tanto distrito y provincia, todo junto y revuelto, como no podría ser de otra manera, tratándose de Perú, por lo que la gente llama Lima a toda esta amalgama de diferentes ciudades apelotonadas, que nunca sabes si estás en una u en otra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Lima destaca por dos cosas. Una es el tráfico, que es horrible y otro es la “garúa”. Ambos aspectos se pueden ver en la foto anterior.

Me explico, la garúa es la sempiterna bruma/niebla que cubre Lima 365 días al año. Lima es una ciudad sin sol. Me recuerda el invierno polaco, cuando en meses pude ver el sol, y todo lo dominaba un cielo lechoso super depresivo. Pues bien, Lima es igual pero sin frío ¡y durante todo el año! Y esto no se debe a la contaminación, aunque viendo el tráfico supongo que algo ayudará, sino a la situación geográfica de la ciudad que hace que la bruma procedente del mar entre tierra adentro. Hacia el norte o hacía el sur se disfruta de unos cielos más limpios y soleados, pero Pizarro decidió fundar la capital del Virreinato precisamente allí. Los peruanos dicen que Lima es una ciudad triste ¡y razón no les falta! Por eso digo que Lima me parece una ciudad extraña. Y si a nadie le gusta ¿por qué no cambian la capital de lugar? Lo de la garúa es así de siempre, y tiempo han tenido para pensar: vaya mierda de sitio hemos elegido para tener la capital, vámonos a otra parte donde haga mejor tiempo.No serían los primeros que lo hacen…

Pelícanos de Chorrillos

Pelícanos en Chorrillos

En esta otra foto de la playa de Chorrillos (una de las zonas pijas de la ciudad, junto a Miraflores y Barranco), podéis comprobar el efecto de la garúa en la playa. ¿Ganas de darse un bañito con los pelícanos? ¡Ni de coña! Más bien te dan ganas de escuchar discos de Jacques Briel y llorar amargamente ¡que depresión!

Miraflores en el barrio más cool de Perú. Aquí es donde todos quieren vivir. De hecho si le preguntas a un limeño dónde vive, el 120% te responderá que en Miraflores ¡sus ganas! No es que sea nada especial. Miraflores no deja de ser un barrio más o menos moderno, con más polis para evitar que entren los pobres y cosas así. Me recordó a los barrios guais de São Paulo. Rascacielos al lado de chabolas.

Porque barrios de chabolas, hay y muchos. El de la siguente foto se encuentra al lado de la ciudad colonial.

Favelas peruanas

Favelas peruanas

En cierto modo Lima me recuerda a São Paulo. Aunque creo que esto es una constante en Sudamérica, ciuades de rápido crecimiento económico que se traduce en barrios modernos y elitistas, rodeados por barrios míseros de emigrantes del resto del país en busca de su oportunidad.

Hasta los graffitis me parecen iguales:

Graffiteros peruanos

Graffiteros peruanos

 

Y la otra cara paulista.

Y graffiteros paulistas

Lo que es bonito es el centro de la ciudad, lo que se conoce como el Cercado de Lima, que es ni más ni menos que la ciudad colonial española. En la primera foto de esta entrada podéis ver el Palacio Presidencial, que no es más que el antiguo Palacio del Virrey, en la Plaza de Armas. Allí además están la Catedral, el Ayuntamieno y más palacios de los jerifaltes del país.

Catedral y Palacio de los curas ricos.

Catedral y Palacio de los curas ricos.

Ya para finalizar, añadiré la foto de un centro comercial de nombre curioso: ¡Centro Comercial Polvos Azules! Aquí podéis comprar artefactos… ¿serán de la marca ACME?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¡¡Abrazos y besazos para todos!!

 

 

 

 

Categorías Perú

Un largo viaje…

¡¡¡Hola chiquitos!!!

Ya estoy de vuelta dos veces: de vuelta en el Perú y de vuelta con el blog… ¡viva y bravo! ¡viva el vino!… bueno tampoco es para tanto. Como muchos ya sabéis, he hecho un “hijo del Almendro” pascuero, o como se diría entonces “hijo de la mona de Pascua”. Joer hoy estoy que me salgo. Bueno, fuera chistes malos, más que malos, malísimos. Pues eso, que volví por nuestro querido Españistán para renovar el visado, recuperar mis reservas adiposas de jamón y paella, y como no, estar con la xiqueta ¡que la echo mucho de menos!

Y como todo lo que sube baja, todo lo que va tiene que volver, así que hace unas semanas volví a este país, el cual a veces me pregunto por qué razón divina existe. Y del viaje en sí quiero hablar hoy, de las 35 horas de mi vida que malgaste viajando a Perú…

Pongámonos en perspectiva, vale que hasta hace 50 años, este mismo viaje tenía que hacerse en barco, tardando a veces meses en llegar a destino, pero que hoy, en pleno 2014, cuando nos cabreamos si un vídeo de Youtube tarda más de 10 segundos en cargarse, imaginaos 37 horazas pasadas entre aeropuerto y aeropuerto, y lo peor, acompañado de peruanos haciendo peruanadas…

Todo empieza el lunes 28 de Abril cuando a llego a las 5 de la tarde a Manises para coger un avión de Valencia a Madrid. Hasta ahí todo normal, mucha penica y muchos lagrimones en la despedida como podéis suponer, pero bueno empezaba la epopeya cual Ulises volviendo a Ítaca.

En Barajas volaba desde la T1 en lugar de la T4 que normalmente se usa, ya que viajaba con Air Europa. Pues bien, si conocéis Barajas, la T4 es superchula con mogollón de bares, caros, pero mogollón, tiendas y cosas así. Pues bien, la T1en comparación es como un puto desierto. Solo hay un Starbucks y a correr. Y encima caro. Además a esas horas (el avión salía a la 1 de la madrugada), hasta las tiendas estaban cerradas, aumentando así el ambiente tétrico de este aeropuerto.

Cuando llegué a Madrid serían las 8, así que después de comerme mi último bocata de jamón (hummmm…. pura ambrosía), me apalanqué en un sofá mugriento del Starbucks, dispuesto a estirar un capuccino extra-grande ad infinitum, o lo que es lo mismo, hasta la hora del embarque. Entonces empieza la primera peruanada. Como podéis suponer este vuelo iba llenito de peruanos que volvían a su patria (de donde no tenían que haber salido) Pues se creerían que en lugar de Air Europa (que no es ninguna maravilla todo sea dicho) volaban con Chungoair, porque como dos horas antes ya estaban haciendo cola para embarcar. -Qué no os enteráis que tenéis plaza reservada so c……s- En fin, yo los veía cómodamente sentadito esperando pacientemente el embarque. En fin, empieza el embarque, y como siempre, empiezan a llamar los ocupantes de las filas traseras del avión, entre ellos yo, así que sin hacer ni un minuto de cola, para adentro. Entonces empieza el caos… los que estaban haciendo cola y tenían plaza en las filas delanteras no se daban por aludidos de que no era su hora de embarque, y no dejaban la fila que habían montado, pensando que iban a entrar igual los primeros. Primeros cabreos de las azafatas… la cola se desparrama… los que estaban haciendo cola no se apartan… los que debemos entrar empujando desde atrás. Para entonces la cola ya no era cola, parecía una masa de somalís esperando la ayuda alimentaria de la ONU.

Bien ya estoy en el avión. Por delante me esperan 12 horitas surcando el Atlántico y Suramérica, esperando que no me haya tocado un piloto suicida o cosas así. Entonces compruebo con horror que me ha tocado por vecinos de butaca a un madre con una niñita de 4-5 añitos. ¡Argggggggggggggggggggggggh! No hay peor tortura que un niño tocapelotas, haciendo eso, tocar las pelotas durante 12 horas y sin poder hacer nada, ya que al fin y al cabo, es eso, un niño. Bueno, pues por una vez tuve suerte. Aparte de ser una niña super simpática y tranquila, estuvo como 10 horas durmiendo (su madre le daría algún tipo de droga pseudlegal, sino no me lo explico), así que por esa parte el viaje fue bien.

A estas alturas de la vida, como supondréis, ya tengo cierta experiencia en esto de los viajes trasatlánticos, así que voy a daros unos cuantos consejos, por si algún día decidís viajar por placer, o por eso que ahora llaman movilidad exterior:

Pues si seguís mis consejos, y no os ha tocado un piloto suicida o que se estuviera liando con una azafata mientras el avión entraba en caída libre, después de 12 horazas llegaréis a las Américas.

Cuando se llega al aeropuerto de destino tienes que estar bien espabilado porque entonces empieza la carrera de obstáculos. Primero es cuando aterrizas, y cuando a pesar de los múltiples avisos de la tripulación de que todavía no se pueden encender los teléfonos ni desabrochar los cinturones, la peña ya está abriendo los compartimentos del equipaje y encendiendo todos los móviles. ¡Como si fueran a salir antes de ahí! Media más tarde y después de mil empujones y pisotones, se sale del avión. Entonces hay que darse prisa y pasar por migración. Darse prisa porque si llegan varios aviones a la vez, se forman unas colas para morirse. En migración hay que aguantar las preguntitas subrepticias del poli de turno, aunque muchas veces no sepan sumar dos más dos y conseguir que te cuñen el pasaporte. Si vas de vacaciones no pasa nada, pero si vas a currar, entonces la cosa cambia. Te puede tocar un tío normal que se limita a hacer su trabajo o un hijo de p… que empiece a preguntar a dónde vas, qué vas a hacer, y cosas así. Una vez pasado el trámite pasas a buscar las maletas. Y ya en la cinta correspondiente, otra peruanada… Los peruanos siempre viajan con mogollón de equipaje, y cuando digo mogollón, es mogollón, a veces con maletas el triple de grande que la mía. Pues bien, con tanto equipaje cogen carritos de equipaje, y se ponen todos como si les fuera el vida en ello, con los carritos, encima prácticamente de la cinta, a veces en doble o triple fila, de tal manera que cuando llegas tú, no ves la cinta, solo un montón de carritos que te impiden el paso. Es más, incluso si estás pacientemente esperando, viene un carrito por detrás intentado atropellarte para ocupar tu puesto. Y aquí mi primer cabreo del viaje que ya tardaba: -¡No ve que no puede pasar! Deje el carro detrás que todavía no salen las maletas.- Tuve que poner realmente cara de cabreo porque el señor agachó la cabeza y se fue. Y es que son unos ansias, ya que las maletas siempre tardan en salir. Yo me apoyé en un mostrador cercano desde donde tenía visión de las maletas que salían y a esperar… y a reírme mientras veía como la gente se mataba entre los carritos cuando veían aparecer su maleta. La mía menos mal que tardó, y para cuando salió ya estaba la cinta bastante despejada de peruanos con carritos y la pude coger con comodidad. Y entonces aún quedará otra cola: aduanas. Otra vez a pelearse con los carritos mientras esperas tu turno en la aduana. Aquí te pasan todo tu equipaje por rayos X, y si ven algo raro te la abren. De momento a mi todavía no me la han tenido que abrir.

Bueno, a estas alturas yo ya llevaba como 18 horas de viaje, pero por verbigracia del cambio horario (7 horas menos) eran las 7 de la mañana, y mi siguiente avión para Trujillo era ¡a las 9 de la tarde! por lo que me quedaban 14 horazas por delante en el fantástico aeropuerto limeño (lo de fantástico es irónico, por si no se ha notado). Pero bueno, mal no me lo monté. Como tengo un conocido que vive en Lima (el único peruano que me infunde respeto y me da esperanzas de que este país algún día progrese), quedé con él para comer. Para ello me envió a un amigo suyo en mi busca, para que me diera un paseo por Lima, ya que él estaba trabajando y le fuésemos a buscar para comer. En otro post ya comentaré mi vista a Lima, ciudad rara donde las haya.

A la vuelta de mi periplo limeño, me acerqué a un hotel que está ubicado dentro del recinto aeroportuario, donde ya había investigado que tenía un spa. Así que ni corto ni perezoso me acerqué a preguntar (ya previendo la jugada me había metido un bañador en la mochila;)) Allí la recepcionista me comenta que las tarifas son de ¡60 dólares por sesión! ¡estamos locos o qué! Me aclara que las sesiones son de 6 horas (¿quién aguanta 6 horas en un spa? Es para acabar como una uva pasa de arrugado). Bien, aquí sale mi espíritu negociador, el cual todo sea dicho es bastante tímido, y llorándole que solo tengo una hora para mi próximo vuelo y cosas así, consigo rebajar el precio a 25 pavos. ¿Caro? pues sí, pero lo bien que me sentó la duchita, el jacuzzi con burbujitas, la piscinita, la tumbona y cambiarme de ropa, que queréis que os diga, eso no tiene precio.

Pues bien, fresquito y duchadito me enfrento a mi tercer avión de la jornada, el que me llevará a Trujillo. Y aquí viene la última peruanada. Ya una vez en el avión, dejo mi mochila en el portaequipajes justo encima de mi asiento. Pues bien, una señora que estaba en la butaca al otro lado del pasillo, que llevaba ese tipo de maleta que está en el límite de lo que es equipaje de mano y maletón, vamos que en Ryanair no pasa ni de coña, me pide si por favor puede meter su maleta apartando un poco mi mochila, ya que en su compartimento no cabe. Le digo que sí puede. Mete su maleta y entonces es mi mochila la que ya no cabe. Intenta entonces meterla en su compartimento ya que allí si cabía, pero entonces sale uno diciendo -¡Nooooo! ¡qué va a arrugar mi traje!- Entonces ellos deciden que el mejor sitio para mi mochila es como 6 filas de butaca más atrás, ya que allí si había sitio. En ese momento mi cabreo hasta entonces larvado y acrecentado tras 35 horas dando tumbos por el mundo, sale cual erupción del Vesubio, diciendo que sacaran la maleta de donde estaba ya que ese era el sitio de mi mochila. Debí de ser bastante convincente, porque aparte de que todo el avión se me quedó mirando, lo hicieron sin chistar y dejaron mi mochila en su sitio. No hay nada como imponer la propia autoridad, jeje…

Pues nada, después de una hora de viaje más bien agradable, en un avión con pantallas personales donde podías elegir entre cantidad de música, películas y documentales (Iberia ¡ponte las pilas!…), llegue a Trujillo donde me estaba esperando mi compañero, para enfrentarme a los últimos 100 km de mi viaje, en conducción nocturna por la Panamericana hasta mi destino final en San Pedro. Sin duda la parte más peligrosa del viaje, y si no repasar el post donde hablé de cómo conducir en Perú.

En total fueron unas 37 horas. En ellas vi como 7 capítulos de una serie, una película y leí tres cuartas partes de un libro, un Jueves y 2 revistas de avión. Menos mal que me escapé unas horas para visitar Lima y me relajé un ratillo en el spa, por lo que pude desconectar un ratillo del viaje.

Bueno, nenes, espero que no os hayáis dormido a mitad lectura del post y que os haya gustado al menos la mitad de lo que he disfrutado yo escribiéndolo ¡casi cuatro hojas en Word! En el próximo intentaré contar algo de mi visita a Lima.

¡Hasta entonces! Mil besazos…

Categorías Perú
LoveCraft Studios - Volver al Menú Principal

Peripecias y tribulaciones de un humilde ingenierucho around the world

MISCHA CARTOONS

Peripecias y tribulaciones de un humilde ingenierucho around the world

EL ARCA

Peripecias y tribulaciones de un humilde ingenierucho around the world

La web felina

Peripecias y tribulaciones de un humilde ingenierucho around the world